Archive for September, 2002

Tierno pero salvaje

Published by PiRRa on September 27th, 2002

TIERNO PERO SALVAJE.

Levanté la vista y mis ojos se toparon con los de un perro negro que me miraba dulcemente. Me quedé quieta unos segundos y agachándome le acaricié. Pasó su lengua por mi cara. Tratándose de otro perro le hubiera pegado una patada, pero a él no, él no era un perro corriente. Cogió mi túnica entre sus dientes y tiró de mí para que le siguiera. Me llevó caminando hasta una cueva escondida en lo alto de la montaña de Hogsmeade. Una vez dentro se convirtió en persona. Sirius. Cuanto tiempo separados, quizás demasiado. Mi amor hacia ti no ha parado de crecer desde entonces, nuestro último encuentro. Aquella noche fue la mejor que pasé a tu lado. Salí bruscamente de mis pensamientos al notar tus brazos en mi cintura. Un abrazo. Apoyé mi cabeza en tu pecho, tu respiración acompasada me hacía sentirme segura. Segura. ¡Ja! Segura era algo que jamás podría estar a tu lado mientras Peter siguiera libre. No mientras todos te tomaran por un asesino. No mientras supiera que el estúpido de Fudge tuviera a gente buscándote con orden de matarte, sin preguntar antes, sin averiguar la verdad. Cerré mis ojos y me concentré en el latido de tu corazón. Al principio lento y pausado y poco a poco aceleraba. Alcé la vista y nuestros ojos se encontraron. Tu mirada, siempre triste, llena de angustia y dolor por culpa del pasado ahora brillaba. Tu miraba cambia al mirarme a mí. Haces que me sienta alguien especial. Cuando te tengo cerca la soledad que inunda mi corazón se desvanece por arte de magia. Sonreí. También tú me sonreíste. Tu boca enmarcada en la barba de varios días se me antoja dulce. Me alcé poniéndome de puntillas y te besé. Nuestros labios se unieron por unos segundos. Luego me puse de nuevo de pies, a la altura de tu cuello y volví a mirarte. Tu sonrisa se había acentuado.

- Te eché mucho de menos.- dije abrazándolo.
(more…)


Fanfic: ¿Qué le pasa a Hermione? (XV)

Published by PiRRa on September 19th, 2002

CAPITULO 15:

DIME CON QUIEN DUERMES Y TE DIRÉ…

Harry y Ron caminaron por los pasillos hacia la sala común en silencio. Ron tenía las manos en sus bolsillos y la mirada fija en el suelo.

-          Estoy preocupado por Hermione.- Acabó diciendo.

Harry se paró en seco y miró a Ron a los ojos. Los dos amigos se quedaron quietos mirándose un largo rato hasta que al final Harry contestó.

-          Yo también, Ron… no quiero que le pase nada.

-          Es que…- Ron volvió a caminar.- Siempre… bueno… no sé explicarme.

Ron suspiró. Se veía impotente. Sentía que no era nadie para ayudar a Hermione, que era un inútil. Siempre era Harry el que se enfrentaba a… “los malos” él era el que estaba en peligro y él sabía cuidarse. Pero Hermione no…

-          Inténtalo… quizás estés como yo.- dijo Harry.

Ron volvió a pararse. Harry hizo lo mismo y quedaron frente a frente. Los dos eran amigos desde mucho tiempo y tenían confianza ciega el uno en el otro… pero eso de hablar de sentimientos… y lo de hablar de Hermione como una “chica” aún era demasiado nuevo para ellos.

-          Me siento… inútil. Siempre… eres tú el que se enfrenta a estas cosas y Hermione es la que mantiene la cabeza fría y sabe lo que tienes que hacer.

-          Y tú también ayudas Ron. No eres inútil.

-          Vamos Harry, solo hice algo útil en primero cuando lo del ajedrez mágico…

-          Y en segundo estoy seguro de que me hubieras acompañado hasta el final si no hubiera habido derrumbamiento… y si en tercero no hubieras quedado inconsciente también me habrías ayudado a salvar a Sirius y en cuarto… bueno… Hermione y tú hicisteis cuanto estuvo en vuestras manos.

Ron abrió la boca para hablar pero entonces escuchó un ruido como de una capa rozar con el suelo.

-          Mejor hablemos de esto en la habitación, aquí puede oírnos alguien.

Acto seguido los dos amigos reemprendieron su marcha hacia la sala común en silencio.

Alguien sonrió en la esquina de ese corredor y murmuró algo tan bajo que ni siquiera él pudo escucharse.

-          Demasiado tarde… ya os escuché.

Sirius se sentó en el sofá pesadamente seguido por la mirada ” inquisidora” de Remus. Suspiró y pasándose la mano por el pelo para apartar algunos mechones que le impedían la vista.

-          ¿Qué haré Remus?- preguntó a su amigo buscando una respuesta en aquellos ojos dorados.

-          ¿Con respecto a qué?- inquirió este.

Sirius alzó una ceja confuso.

-          ¿Qué?

Remus hizo una mueca como diciendo que la respuesta era obvia.

-          Pregunto que qué vas a hacer con respecto a qué cosa.

Sirius abrió mucho los ojos como dándose cuenta de algo.

-          Pues…- Sirius se trabó. Realmente había hecho esa pregunta pensando en Hermione pero no podía decirle a su amigo eso.- estoy preocupado por Hermione, sólo eso.

Remus sonrió. Se sentó al lado de Sirius en el sofá, con una pierna doblada, mirándole. Sirius también se giró para quedar cara a cara. Sirius volvió a alzar una ceja ante la sonrisa de su amigo. Remus solamente tomó aire para empezar a hablar.

-          Somos amigos… creo que deberías decirme la verdad de lo que piensas en vez de esperar a que me entere por mis propios medios… tú ya sabes que siempre me acabo enterando.

Los dos hombres se miraron por unos instantes a los ojos. Remus intentaba sonsacarle “algo” a Sirius… “algo” que estaba seguro que tenía que ver con Hermione… aunque la verdad si era lo que él estaba pensando… si Sirius sentía “algo” por Hermione entonces prefería no saberlo… no de sus labios por lo menos.

Sirius quería decírselo a Remus… ellos dos siempre habían hablado de chicas sin ningún tabú… además ya Dumbledore lo sabía y necesitaba hablar de ello con alguien.

-          Bueno… después de pasar un tiempo en casa de Hermione cuidándola, pues… no sé… siento… algo especial por ella, creo.

Remus notó como si alguien le hubiera dado un puñetazo en el estómago. Acababa de oír aquello que había deseado no escuchar.

-          ¿Sólo lo crees?- preguntó alzando una ceja.

Sirius suspiró y tomó aire para contestar a su amigo.

-          Ella… es sólo una… niña. Lo que yo “sienta” con respecto a ella no tiene que ser lo mismo que ella siente por mí. Y realmente no sé que me ocurre con ella. A veces creo que es sólo cariño… y otras veces…

Sirius se cayó, no pensó que fuera necesario terminar la frase para que su amigo le entendiera. Remus tomó toda la entereza de la que disponía y le contestó.

-          Te tiene… ¿confundido?

Sirius esbozó una sonrisa y contestó:

-          Me siento confuso cada vez que ella está cerca de mí, Remus. Y cuando está lejos también. No sé cómo voy a hacer en mi misión tanto tiempo lejos de ella. Es como si… la necesitara…

-          Eso, amigo mío… algunos lo llaman amor. ¿Te parece bien que nos acostemos?

Los dos se levantaron del sofá y se dirigieron a la habitación. La había transformado. Sirius no podía dormir solo por que las pesadillas le atormentaban, y no podían dormir los dos juntos en una cama por que les quedaba muy pequeña,. Después de un par de hechizos y unas cuantas risas y bromas habían hecho una cama grande en la que dormían los dos juntos. Se pusieron el pijama y se tumbaron uno al lado del otro, entablando otra conversación. Pero ya no hablaban de una misión, ni de Hermione, ni nada de eso… ahora estaban haciendo cuentas sobre los días que quedaban hasta la próxima luna llena.

Harry y Ron encontraron a Hermione leyendo un libro en la sala común. Parecía tan sumamente entretenida en ello que ni se dio cuenta de que estaban allí hasta que Ron puso una mano encima de la parte que Hermione estaba leyendo. Hermione miró a quien quiera que fuera el que la estaba molestando y al ver a Ron se sorprendió:

-          ¿Ya estáis aquí?

Ron se sentó al lado de Hermione y Harry en un sillón en frente de ellos. La verdad es que ella es muy guapa… y… pensó Harry mirando las piernas de Hermione. Pero la conversación que habían comenzado sus dos amigos le sacó de sus pensamientos.

-          ¿Qué lees?- preguntó Ron.

-          La batalla- contestó ella mientras marcaba con un trozo de pergamino la página en que iba.

-          No me suena ese libro… ¿Quién es el autor?- dijo Ron… quizás haciéndose el intelectual delante de Hermione.

-          Es de una autora, se llama Paulika, y no me extraña que no te suene, porque realmente no es un libro, esto lo ha escrito una amiga de tu hermana… ¿No sabes quién te digo? Paulika, de Gryffindor, de cuarto año… la chica alta y guapa que va siempre con tu hermana…

Ron se puso a pensar y al final dijo:

-          ¿La chica de ojos marrones… que lleva el pelo recogido?

Hermione sonrió.

-          Sí, justo esa.

-          ¿Y ella escribe? No lo sabía. ¿De qué va eso que escribe? ¿Está bien?

Hermione dejó el libro a un lado.

-          Sí, yo no lo sabía pero al leer esto me he dado cuenta de que escribe muy bien… deberías leerlo si ella te deja, es mejor leerlo a que te lo cuenten.

-          Si, quizás… tú estás mejor por lo que veo ¿no? – dijo Ron

Hermione miró a Ron a los ojos, hasta el momento había tenido la vista en el libro o en sus manos, que tenía entrelazadas en el regazo.

-          Sí, mucho mejor, sólo fue un momento, para cuando llegué aquí estaba mucho mejor. No os preocupéis por mí.

Harry miró a Hermione. ¿Que no nos preocupemos por ti? pensó ¿Cómo no nos vamos a preocupar por ti?

-          Bueno, Hermione, si necesitas cualquier cosa… o, no sé, si te encuentras mal en algún momento vienes a nuestra habitación y nos dices, ¿Vale?- intervino Harry por vez primera en la conversación.

Hermione se giró hacia él como si no le hubiera visto. Parpadeó varias veces y contestó:

-          Pero eso va contra las normas.

Harry y Ron sonrieron. Por fin Hermione hacía algo típico de ella. Eso era que estaba mejor.

Entonces Harry le dirigió una significativa mirada a Ron que venía a decir “tenemos una conversación pendiente”. Ron abrió la boca y bostezó. Era tarde y sólo quedaban ellos en la sala común. Levantándose dijo:

-          Bueno, si estás bien, nosotros nos vamos a la habitación, que tenemos una conversación pendiente. Buenas noches.

Harry se levantó también y fue detrás de Ron.

-          ¿Una conversación pendiente?- preguntó Hermione intrigada- ¿De qué?

-          Es algo de chicos, tú no lo entenderías.- dijo Ron sacándole la lengua.

Hermione alzó una ceja divertida por el gesto infantil de Ron. Sonrió y mientras volvía a abrir “La Batalla” por la página que lo había dejado contestó:

-          Entonces prefiero no enterarme de lo que decís, antes de pasarme dos horas hablando de Cho Chang y Fleur Delacour prefiero tener clase doble de pociones con los de Slytherin.- y le sacó la lengua a Ron.

Los chicos subieron a su cuarto riéndose por la comparación de Hermione dejándola sola en la sala común.

Cuando ella oyó el golpe de la puerta de las habitaciones de los chicos al cerrarse dejó el libro de nuevo a un lado y se levantó. Había decidido ir a ver a Sirius, tenían que hablar, ella no podía seguir haciendo como que no sentía nada por él.

Se ajustó la capa, por los pasillos solía hacer frío a esas horas, y salió por el retrato de la señora gorda. Fue una tremenda suerte no encontrarse con nadie de camino a ver a Sirius. No le había dicho nada a los chicos de su visita por que quería hablar a solas con Sirius y estaba segura de que ellos la mirarían raro si se lo hubiera dicho. Aunque, pensó, sería mucho más fácil y seguro hacer el camino con la capa invisible de Harry.

Llegó al muro y tocando uno de los ladrillos murmuró:

-          Anul otn orp.

El muro dejó un espacio a Hermione para que pasara dentro y según terminó de pasar volvió a cerrarse dejando la pared como si nada hubiera ocurrido.

Hermione anduvo por el pasillo hasta llegar a la salita en la que habían estado hablando. La chimenea seguía encendida y el calor de la sala se metió en su cuerpo. Ella se desató la capa y la dejó en el respaldo del sofá.

Remus y Sirius se habrían ido a dormir. Siguiendo el esquema de la torre de Gryffindor se dirigió a lo que “debían ser” las habitaciones de los chicos. Se encontró con una puerta de madera cerrada que tenía un letrero:

“DORMITORIO”

Tocó unos golpes en ella, para que, si estaban despiertos abrieran… o simplemente por educación, no le parecía bien entrar así porque sí. Nadie respondió. Puso su mano en el picaporte y lo giró lentamente. De repente su corazón empezó a latir con más fuerza de lo normal. Se paró y llevándose la mano libre al corazón suspiró. Tranquila, ya le has visto antes en pijama, no es nada nuevo. Pero aún así se quedó congelada unos segundos más, recordando aquella vez que durmieron juntos, aquella primera vez que pudo sentir sus brazos alrededor de su cintura. Volvió a tocar en la puerta, esta vez más fuerte.

Sirius abrió un ojo y se movió, aunque aún seguía medio dormido así que se giró quedando boca abajo con una mano apoyada en el pecho de Remus. Éste al sentir contacto también abrió un ojo. Las noches antes de la luna llena le costaba dormir.

La puerta de madera se abrió y Hermione se asomó para llamar a Sirius… pero lo que vio la dejó aún más helada que si hubiera recibido el “petrificus totalus”.

Remus vio la escena y se incorporó en la cama de un salto, haciendo que Sirius se despertara.

-          ¿Qué pasa ahora Remus?

Levantó la cabeza para ver a un Remus algo sonrojado que miraba la puerta un tanto extrañado. Se giró hacia donde estaba mirando su amigo. Estuvo a punto de caerse de la cama al ver a Hermione en la puerta. Esta, tenía los ojos abiertos de par en par un la boca semi abierta.

-          Yo… lo siento si interrumpí… “algo”

La escena era muy incómoda. Hermione cerró la puerta y se apoyó contra ella. Dios mío, dios mío… Sirius es… Gay. Bajó corriendo las escaleras hasta llegar a la sala común o el salón o lo que fuera… Y empezó a dar vueltas. No puede ser… No puede ser… ¿cómo va a ser gay? No es que tenga nada en contra de ello… Pero no puede ser gay se pudo una mano en la frente para tranquilizarse. Tranquila, a ver… Que esté tumbado en una cama… Con una postura un tanto cariñosa con su mejor amigo de la infancia y que le llame Remus… ¡ah! No puede ser… No puede ser… ¿cómo va a ser Sirius gay? Por favor, estamos hablando de Sirius… Si fuera Peter todavía podría creérmelo pero… Sirius es demasiado sexy para ser gay.

Sirius se levantó de un salto de la cama.

-          Remus… es… es.. es..

Se quedó señalando la puerta.

-          Sí, es Hermione, y deberías decirle algo o malinterpretará lo que ha visto.

-          Tienes razón.

Sirius cogió sus zapatillas de debajo de la cama y salió por la puerta de la habitación sin decir nada a su compañero de… Remus suspiró y dejando vagar la mirada por la habitación se encontró con algo.

-          Se ha dejado la camisa del pijama. A Hermione le va a dar algo cuando le vea.

Volvió a suspirar y lentamente se levantó de la cama.

Sirius bajó el último escalón y miró a Hermione, estaba dando vueltas alrededor de un sofá. Seguramente estaba confundida. ¿No pensará que Remus y yo somos…? pensó Sirius ¿… pareja? No… Ella es una chica lista, comprenderá lo que ha pasado. Y avanzando más lentamente se acercó a ella.

Hermione no podía pensar… aquello era demasiado estúpido como para… De repente se quedó quieta. ¿Pero qué?…

Sirius avanzaba hacia ella lentamente. Qué guapo está con el pelo alborotado pensó. Pero sus ojos siguieron bajando para encontrarse con el torso de Sirius totalmente desnudo. Tiene los músculos marcados… no mucho, normal, no va al gimnasio, pero está muy… muy bueno No pudo evitar que algo de rubor apareciera en sus mejillas por culpa de esos pensamientos. Sirius llevaba solo un pantalón de pijama, azul claro, atado con un cordón a la cadera. Lo había puesto holgado y el pantalón se le resbalaba un poco mostrando un más de lo que debería. Tenía unos brazos fuertes y por primera vez se fijó en sus manos, unas manos grandes. Unas manos que Sirius puso en sus hombros para hacerla quedarse quieta. Hermione alzó la vista y sus ojos se encontraron con los de Sirius.

-          Hermione eso… no es lo que parece.- Con las manos aún apoyadas en los hombros de ella la dirigió hacia el sofá y se sentaron frente a frente. Sirius cogió aire y fijando de nuevo sus ojos en los de Hermione comenzó a explicarse.- ¿Recuerdas que en tu casa dormíamos… eh… juntos? Pues entonces yo no tenía pesadillas y… bueno resulta que… Remus dice que… estar en Azkaban un tiempo produce… tener pesadillas como las que yo tengo y que la única manera de que no las tenga es dormir con alguien. Por eso no tenía pesadillas… contigo.- al terminar de hablar quitó las manos de los hombros de Hermione. Y se pasó una mano por el pelo apartándose los mechones de pelo que le caían en los ojos.

Hermione asintió ligeramente con la cabeza. Aquello tenía lógica. Además, los ojos de Sirius la tenían como hipnotizada.

-          ¡Oh! Entiendo… si… yo no había pensado… nada.

Ninguno de los dos parpadeaba. Solo se miraban fijamente. Sirius movió una mano hacia la cara de Hermione y apartó un mechón de pelo de su cara.

-          Gra-gracias- medio tartamudeó ella.

De repente y sin saber por qué empezaron a acercarse el uno al otro. Sin perder el contacto de miradas. Unos pocos centímetros separaban sus labios. Se acercaban muy lentamente, como si quisieran que ese momento fuera eterno. Ya casi rozaban los labios del uno con los del otro cuando…

-          Ejem- un carraspeo les sacó de aquella especie de burbuja en la que se encontraban, era Remus- ahora parece que soy yo el que interrumpe… “algo”. Buenas noches.

Dejó la camisa del pijama de Sirius junto con un par de mantas en el respaldo del sofá y se volvió al dormitorio.

Por unos segundos todo quedó en silencio, como si el tiempo se hubiera detenido. Entonces Hermione alargó la mano y le pasó la camisa a Sirius.

-          Póntelo o si no te enfriarás.

Éste reaccionó de repente y se puso la camisa sin dejar de mirar a Hermione, lo cual fue un problema porque no daba bien al encajar los botones con los agujeros. Hermione sonrió. Sirius era… era un hombre, un hombre, no viejo, pero si mayor… y en esos momentos parecía… parecía… Ron, por ejemplo. Alargó sus manos y acercó su cuerpo al de él para abrocharle bien los botones. Sirius se dejó hacer. Cuando Hermione abrochó el último de los botones alzó la mirada y de nuevo se encontró con sus ojos. Parecía que aquella noche estuvieran hechizados, no podían parar de mirarse. Sirius rodeó a Hermione con sus brazos y la estrechó contra sí.

-          No me voy a enfriar.- dijo- pero gracias por preocuparte por mí.

Y la besó en la frente. Hermione sintió un escalofrío que recorría toda su columna vertebral al sentir el contacto de los labios de Sirius rozar contra su piel.

-          Te… te lo debo, tú te has preocupado por mí… antes.- respondió.

Puso las palmas de las manos en el pecho de Sirius, notaba como se hinchaba y deshinchaba al respirar y sentía los latidos de su corazón.

-          Yo he venido por que… yo… te… bueno yo…- empezó a decir Hermione.

-          ¿Me echabas de menos? –preguntó Sirius con una sonrisa.

-          Yo… sí.

-          Yo también.- Miró las mantas y dijo- Creo que Remus quiere dormir solo hoy, ¿te importa… quedarte conmigo?… para que no tenga pesadillas… ya sabes…

Hermione sonrió y asintió. Se tumbaron los dos muy juntos en el sofá, tapados por las mantas.


 


Fanfic: ¿Qué le pasa a Hermione? (XIV)

Published by PiRRa on September 15th, 2002

CAPÍTULO 14

LA REUNIÓN:

Ron y Harry se miraban a los ojos. Harry tenía una cara de incredulidad total mientras que Ron se iba enfadando por momentos.

-          A ver… tú… ¿Cómo lo sabes?.- preguntó Harry a Ron todo ruborizado.

-          Yo la he visto en la biblioteca… mira.- cogió uno el papelito de su túnica y lo desdobló… había un corazón con una flecha y a cada lado una letra “H”.- ¿Ves?

-          Pero…- Harry cogió el papel.- Hay dos haches, no pone mi nombre…

-          Harry y Hermione empiezan por H.

-          Pero hay muchos otros chicos en el colegio… puede ser cualquier otro.

-          A ver… pensemos… un chico… cuyo nombre empiece por H… – Ron empezó a dar vueltas por la habitación con solo la parte de abajo del pijama puesta.

-          Ron…- intentó decir Harry.

-          No puede ser ni de primer ni de segundo año… son demasiado pequeños y además ella aún no les conoce lo suficiente así que si acaso de tercer año para arriba…

-          Ron… – volvió a intentar Harry.

-          Nadie de Gryffindor empieza por H… que yo sepa así que debe ser de otra casa… pero quitamos a los de Slytherin, claro y… nos queda…

-          ¡RON!- gritó Harry.

-          ¿Qué?.- preguntó sobresaltado.

-          ¿Por qué tanto interés en el tema? – dijo con una pícara sonrisa.

-          Yo no estoy interesado en el tema.- se puso más colorado de lo que ya estaba.- eres tú. Buenas noches.- Se puso la chaquetilla del pijama y se tumbó en su cama dispuesto a dormir.

Harry sonrió y también se acostó en su cama. Aunque aquella noche no pudo dormir mucho pensando en lo que le había dicho su amigo. ¿Hermione enamorada de mí? ¡Bah! Paranoias de Ron… seguro.

Alguien acarició su mejilla.

-          Hermione, eres el ángel más bello que he visto.

Ella sonrió. Él besó su frente.

-          Me pregunto… ¿tú me amas?

Ella sonrió de nuevo. Y acarició la mejilla de él.

-          Claro que te amo, Sirius. ¿Tú me amas a mí?

Iba a responder cuando Hermione notó un golpe en la cara y se despertó de inmediato… ¡Sólo era un sueño! Miró hacia el lugar de donde había recibido el golpe y vio a Parvati con la almohada en las manos.

-          Levántate vaga, o si no te tendré que quitar puntos por vaguear tanto.- y Lavender y ella se rieron de la cara de enfado de Hermione.

Se vistió aguantando las ganas de hecha a Parvati un montón de maleficios que había en su cabeza. Cuando bajó a desayunar vio como un perro negro se escabullía debajo de la mesa de profesores, daba algo a Dumbledore y se volvía a marchar. Una tonta sonrisa volvió de nuevo a su cara. De repente divisó a Ron y Harry que estaban hablando algo que, por las caras de los dos, parecía ser muy interesante.

Hermione se sentó al lado de Harry.

-          ¿De qué habláis chicos? – preguntó sirviéndose un poco de crema en una tostada.

-          De nada – dijeron los dos sospechosamente a la vez.

-          Se te ve muy feliz esta mañana.- comentó Ron.

Ella sonrió aún mas, suspiró y luego apoyando la cabeza en el hombro de Harry dijo:

-          He tenido un sueño muy… – no pudo continuar porque Harry se levantó del asiento y dijo.

-          Yo… yo… yo… dejado… cosa… habitación.- y se marchó corriendo.

Ron y Hermione le vieron alejarse corriendo como alma que lleva el diablo y desaparecer por la puerta del comedor.

-          ¿Le pasa algo? – preguntó Hermione muy extrañada.

-          Está… – Ron meditó un poco…- enamorado.

Hermione no se sorprendió, giró la cabeza y vio como en la mesa de Ravenclaw estaba Cho.

-          ¡Ah!.- fue lo único que contestó.

Luego fueron los dos a clase esperando encontrar allá a Harry. Por el camino Ron decidió investigar.

-          – ¿Qué era ese sueño que dijiste?.- preguntó Ron.

Hermione volvió a poner la sonrisa del desayuno.

-          Un sueño muy bonito… muy…- suspiró.

-          Y… ¿Con quién?- aventuró Ron.

-          Eso es algo que no te importa Ron.- dijo metiéndose en clase y sentándose en su sitio.

-          Sí que me importa.- murmuró Ron más para sí mismo que para otra cosa.

Alguien se le acercó por la espalda.

-          ¿Qué es lo que te importa? – preguntó Harry.- ¿Está dentro?

-          ¿No dijiste ayer que no te importaba lo de Hermione? – respondió Ron.

-          No… si no me importa.- Harry fingió una sonrisa y se fue a sentar donde siempre, al lado de Hermione, pero esta vez cedió el sitio a Ron.

Las clases del día transcurrieron normalmente hasta la hora de la comida en la que un perro negro les trajo de nuevo otra carta. Ésta decía:

HOY A LAS 10:00 P.M. EN EL VESTIBULO. REUNIÓN.

Harry pasó la nota a Hermione y luego a Ron.

-          Bueno… hoy tenemos pocos deberes… podemos ir… ¿no?- dijo Harry mirando a Hermione como pidiéndola permiso.

-          ¡Claro que podemos! ¡Cómo se te ocurre!.- dijo ella.- primero lo importante que es esto.- señalaba a la “carta” mientras lo decía.

Ron y Harry se miraron. Realmente Hermione estaba muy extraña.

A las diez menos veinte subieron sus cosas a las habitaciones y se dirigieron al vestíbulo. Un perro negro les estaba esperando. Hermione se acercó y le acarició las orejas. Un brillo apareció en los ojos del animal que empezó a mover la cola rápidamente y a ladrar indicando que le siguieran.

Anduvieron un buen trecho, Hermione en medio con un chico a cada lado y Sirius delante guiándoles. Cada uno iba pensando en sus cosas.

Ron miraba de vez en cuando de reojo a Hermione. ¿Por qué le gustará Harry? ¿Qué tiene? Todas las chicas le siguen como moscas… no es que yo esté celoso… él es mi amigo y me alegro por él, pero… Aún le costaba admitir sus sentimientos hacia su amiga y los celos que le causaba Harry. Entiendo que él sea el buscador, y que sea quien es atraiga pero… no somos tan diferentes…

Hermione miraba el perro con total fijación. Tranquila… relájate… vas a estar con todos y probablemente la “reunión” sea algo parecido al viaje del tren. Voy a poder verle de nuevo… quizás podamos hablar algo a solas… ¡Sueña! En fin… ya veré que pasa. Sirius… ¿Por qué tienes que ser tan… asquerosamente guapo?

Harry al lado de Hermione también le lanzaba alguna que otra miradilla aunque más disimuladas que Ron. ¿Será verdad que le gusto? Y si es verdad… qué más da a mí no me gusta ella. Pero no puedo hacerla daño… Seguro que son paranoias de Ron. De nuevo otra mirada. La verdad es que ella ha cambiado mucho, está muy guapa. ¡Pero qué digo! Todo esto me está afectando demasiado.

Sirius casi ni se daba cuenta del camino que estaba haciendo mientras pensaba en los chicos. Tendré que contarle todo a Harry. No creo que se ponga celoso por prestar más atención a Hermione que a él. Es un chico sensato. Quizás tendría que decirle algo a Hermione a solas… debería explicarle como está lo nuestro. De repente se quedó quieto.

-          ¿Pasa algo, Hocicos? – preguntó Harry.

Él simplemente ladró y siguió caminando. ¿Acaso había un “lo nuestro”?

En la sala de aquel “extraño sitio” en el que vivían Sirius y Remus por el momento estaba Remus poniendo algunas tazas de té y galletas para la “reunión”. ¿Por qué tuve aquél sueño con Sirius? Quizás sea fruto del cansancio. De repente recordó a Sirius entre sus brazos como un niño pequeño y él dándole besos en la frente y acariciando su pelo para que se calmara. Eso es lo que hacen los amigos. No es nada de… de… de la otra acera. Se dijo a sí mismo terminando su auto conversación.

Llegaron todos allí, entonces Sirius se convirtió en persona, tocó el ladrillo y dijo:

-          Anul otn orp.

La pared se abrió y él dijo:

-          Seguidme.

Al llegar al “salón” o “sala común” Harry, Ron y Hermione se sorprendieron de ver a Remus. Éste sonrió y abrió los brazos. Ron y Harry le dedicaron dos grandes abrazos. Remus era casi como un tío para ellos. Hermione se alzó un poco de puntillas y le dio un beso en cada mejilla. Sirius les medio separó carraspeando estruendosamente.

-          Bueno… ¿nos sentamos?.- dijo a todos.

Harry y Ron se sentaron en un sofá pequeño y Hermione se sentó en otro más grande. Remus se sentó a su lado y Sirius, aunque no cabía en el sofá al final se hizo hueco al otro lado de Hermione.

Los dos jóvenes estaban algo confusos y Hermione aún más.

-          ¿Un té? – preguntó Remus.

-          Sí, por favor.- dijo Hermione.

Entonces Sirius se movió y dijo:

-          Yo te lo sirvo, Remus sirve a los chicos, anda.

Hubo algún que otro momento tenso por cosas extrañas que hizo Sirius pero cuando Remus cogió un sillón para él sólo y empezó la conversación el ambiente se hizo menos pesado.

-          Bueno, Harry, creo que tengo que contarte algunas cosas…

-          Sirius.- le cortó Hermione.- yo ya se lo he contado.

-          – ¡Oh!… mejor. Gracias Hermione.- y dedicó a la chica una sonrisa que, de no ser porque el ambiente era caldeado la habría derretido.

-          Profesor Lupin…

-          Llamadme Remus chicos… ya no soy vuestro profesor…

-          Bien… Remus.- Hermione sonrió nerviosamente.- ¿qué hace usted aquí?

-          Pues… estuve estudiando hechizos de protección contra los… “seres” que os atacaron.

-          ¡Ah! Sirius… ¿Has visto la herida de Hermione?.- dijo de repente Ron.

-          ¿Qué herida? – dijo él alzando una ceja.

-          La herida… la que me salió en la mano cuando… cuando… tú ya sabes… me subió la fiebre y…

-          ¡Oh! Ya… – Sirius se dio cuenta de la “indirecta”.- ¿Puedo verla?

-          Sí…- Hermione se quitó el vendaje de la mano y se la enseñó a Sirius y Remus.

-          Creemos que puede ser un símbolo… o una runa.- dijo Harry.

Sirius tomó la mano de Hermione con sumo cuidado y miró la herida. Frunció el ceño y giró la mano.

-          A mí me parece una letra “H”.

Ron y Harry se miraron con caras asombradas. Remus dio la razón a Sirius, quien pasó un dedo por la cicatriz que Hermione tenía en la mano escribiendo una H. Hermione se estremeció al contacto y quitó su mano de entre las de Sirius. Parpadeó rápidamente. Empezaba a ver las cosas algo borrosas. Luego respiraba con dificultad. Buscó con las manos a Sirius… sólo veía formas extrañas. Encontró su brazo y se aferró a él.

-          No… veo… no puedo respirar… Sirius… están… sombras…

Ella tenía los ojos cerrados pero creía ver sombras que se aferraban alrededor de ella para obstaculizarle la respiración, además de una sombra que estaba en sus ojos…

-          Sirius… no… ah

Éste cogió con un solo movimiento a Hermione en brazos y quiso llevarla a la enfermería, pero Remus le paró haciéndole entrar en razón de que no podía llevarla él. De pronto Hermione volvió en sí.

Abrió los ojos de repente y llevándose una mano al cuello respiró un montón de aire para que llegara a sus pulmones.

-          Ya… ya estoy bien… no ha sido nada.

-          ¿Segura? – preguntó Sirius con ella aún en brazos.

Ella se quedó unos segundos mirándole como si fuera la primera vez que le viera después de mucho tiempo, le abrazó por el cuello y empezó a sollozar.

Ron y Harry estaban boquiabiertos por todo lo ocurrido. No creían que la amistad de Sirius y Hermione hubiera crecido de tal manera.

Sirius no sabía muy bien qué hacer así que volvió a sentarse en el sofá con Hermione en brazos y acariciándola el pelo intentó consolarla.

-          Shhh tranquila, estoy aquí…- miró a Remus y pregunto- ¿Qué…?

-          Sí, yo tampoco lo sé… quizás la herida aún no estaba preparada… no había cicatrizado del todo…

-          Explícanos, por favor – pidió Ron que tenía cara de asustado.

Nunca había visto a Hermione así. Miró a Lupin rogándole con los ojos. Harry también tenía la misma cara.

-          Bueno… las cicatrices causadas por algo mágico… un hechizo… un conjuro… o cosas así tienen efectos secundarios que las cicatrices normales no tienen.

-          Por ejemplo… – dijo Harry.- que yo sienta cosas que sólo siente Voldemort.

-          Ajá.- asintió Remus.- Las… ¿”sombras”?.- preguntó mirando a Sirius, que asintió.- hirieron a Hermione de alguna manera que nosotros no conocemos… no sabemos ni siquiera qué tipo de seres son… así que la cicatriz bien puede tener efectos secundarios que no conozcamos.

-          ¿Qué efectos… han podido causarla?- dijo Sirius.

-          Pues… la desaparición de vista repentina… que no pudiera respirar… y quizás alucinaciones… no sé… pregúntale a ella.

Sirius miró a Hermione, ya no sollozaba agarrada a su cuello. Tan sólo estaba quieta, muy quieta, abrazándolo con fuerza, como si no quisiera irse… o algo así. No quería hacerlo, pero, con sus brazos la separó de él y preguntó:

-          ¿Qué ha pasado? – mientras con la mano secaba las lágrimas de la mejilla de Hermione.

Los ojos de ella estaban clavados en los suyos. Cuando Sirius apartó la mano de su cara ella parpadeó y se levantó del sofá. Miró a Sirius que hizo un ademán como para que ella se sentara a su lado. Luego miró a Remus que estaba de pies al lado de la chimenea. Finalmente miró a Ron y Harry que estaban sentados donde antes. Dio tres pasos y se sentó en el sillón que antes ocupaba Lupin. Miró a Sirius a los ojos.

-          Yo… no ha sido nada… si me… disculpáis por favor, me gustaría irme a mi habitación.

Harry y Ron se levantaron, como dando por hecho que la reunión había acabado.

-          No, vosotros quedaros. Yo… no quiero ser runa molestia y seguro que aún os quedan muchas cosas que hablar.

Se levantó y dio un beso a cada amigo en la mejilla. Fue hasta Sirius y le dio otro beso. Aprovechando para decirle al oído:

-          Tenemos que hablar.

Fue hasta Lupin, que se llevó otro beso de despedida.

-          ¿Por dónde salgo?

-          Yo… te acompaño a la puerta.- dijo Sirius muy servicial.

Los dos marcharon por el pasillo y al llegar al muro-puerta Sirius indicó a Hermione cómo debía hacer para entrar y salir. Cuando ella ya se estaba marchando él la agarró de un brazo y acercado su boca al oído de ella dijo.

-          Ven cuando quieras… si… me necesitas… o si luego quieres… hablar.- Besó la mejilla de Hermione y se volvió hacia dentro.

El muro se cerró y Hermione suspiró profundamente. ¡Qué Vergüenza! Menudo espectáculo he montado. Se iba recriminando mientras iba camino a su habitación. La cicatriz tiene algunas cosas raras, será mejor que lleve siempre un guante o, si no, llevarla vendada para que no me pase de nuevo. Se cruzó con algunos alumnos que la miraron un tanto extrañados. Ella ni siquiera se dio cuenta de tan metida que iba en sus pensamientos. Las sombras que aparecieron eran un recuerdo… un recuerdo de lo que sucedió aquella noche. Pero… no tenía que haberme puesto así. Aunque tampoco podía controlarme… me asusté. Sí, pero no me tenía que haber abrazado a Sirius delante de Harry, Remus y Ron. Y menos meter la cara entre su pelo Hermione se detuvo un momento, suspiró y volvió a andar. …ese pelo que me vuelve loca… Se volvió a detener y moviendo la cabeza como intentando sacar aquellos pensamientos de su mente continuó andando. Lo de Sirius… ¿será una invitación? Yo creo que sí… bueno… si no me duermo quizás vaya luego… tengo que hablar con él… necesito saber algo de él… quiero tenerle a mi lado como antes… además es muy incómodo estar con él delante de Harry y Ron… ni que ocultáramos algo… Hermione no tenía ni idea pero lo que le había pasado provocó distintas reacciones, pensamientos y sentimientos…

Ron estaba notablemente preocupado por lo que le había ocurrido a Hermione, pero no pudo dejar de sentir un pinchazo en el corazón cuando ella se agarró a Sirius. No estaba celoso de él… no era más que el padrino de Harry… además era demasiado mayor y ¿Qué interés podía tener él en Hermione? Pero luego… después de aquél pinchazo el beso de Hermione en la mejilla le había dejado el estómago en vilo. Ella nunca le había dado un beso… ¿Por qué lo habría hecho? Bueno… le dio un beso a todos… estaba muy confuso.

Harry tenía un montón de cosas que preguntar a su padrino, no es que él estuviera celoso de cómo se comportaba Sirius con Hermione… porque a él no le gustaba ella… ¿verdad? Pero… el problema es que parecía que tenían algún secreto entre los dos… y… esa manera de Sirius de consolar a Hermione acariciándola… No… no le molestaba que ella se comportara así con su padrino sino el hecho de que su padrino se estaba tomando demasiadas libertades con su “amiga”. Esa “amiga” que no le gustaba. Y luego… porque ella se fue sola a su habitación… ¿acaso no quería contarle o que le había pasado? Y… ¿por qué Sirius se había puesto tan “servicial con ella? Qué si yo te sirvo el té… que si yo te ojo en brazos… que si yo te acompaño a la puerta… Pero… en qué pensaba… Sirius era un hombre maduro y ya no estaba en edad de tontear con chicas…

Remus simplemente no sabía qué pensar… no sabía que pensar acerca de Sirius y Hermione… estaba claro que él sentía algo especial por la “niña”. Quizás era algo en plan paternal… o quizás quería sobreprotegerla para que no le pasara lo mismo que con Harry… no sabía… lo único que sabía era que sintió algo extraño al ver la escena entre ellos dos… ¿Qué estaría pasando?

Sirius volvió a sentarse en el sofá… lo de Hermione le hacía sentirse confundido… Hermione le hacía sentirse… vivo… feliz… persona de nuevo… pero eso no era lo importante. Tenía que pensar en aclarar las cosas… consigo mismo y con ella, si es que había algo que aclarar, mientras había que terminar con la reunión, su ahijado merecía saber lo que pasaba y no podía prestar más atención a Hermione que a Harry.

Remus carraspeó para llamar la atención hacia él. Los otros tres que ocupaban la habitación le miraron.

-          Estamos en esta “reunión” por algo ¿verdad?- sonrió- Hablemos.

Se sentó en el sofá con Sirius, así pareja de amigos frente a pareja de amigos.

-          Sirius… antes de nada… Hermione ya nos contó que estuviste en su casa… por problemas con Voldemort. Pero no sabía que… en tan poco tiempo te había cogido tanta confianza… ¿o es que ocurrió “algo” que ella no nos ha querido contar?- preguntó Harry pensando que quizás las sombras le habían hecho algo a Hermione que ella no les había contado.

Las miradas se dirigieron hacia Sirius.

-          Emmm- Sirius iba a responder con toda la naturalidad del mundo cuando recordó el… “beso”- ¿A qué te refieres?

-          Pues… que si las sombras le hicieron algo más que la cicatriz esa.

-          ¡Oh! Pues… que yo sepa… no. Estaba inconsciente cuando todo eso ocurrió. Las sombras me dejaron fuera de combate mientras atacaron a Hermione.

-          Entonces pudieron hacerle algo… y ¿tú no te enteraste?- dijo Ron con un tono que parecía algo como “enfadado”.

-          Ron… yo estaba inconsciente… cuando atacaron me interpuse entre las sombras y ella todo lo que pude… pero… caí inconsciente… sólo recuerdo que Hermione me despertó y… bueno… pues se puso con fiebre, empezó a sangrarle la herida y llamé a sus padres para que hicieran algo.

-          Bueno… chicos, calmaos- intervino Remus- a Hermione no le pasa nada grave… no os preocupéis demasiado por lo que ha pasado, eso… suele pasar… es algo común… cuando su herida termine de cicatrizar todo volverá como antes.

-          Si… supongo que tienes razón… sólo… ella es nuestra amiga… y nunca la había pasado nada malo… así que… ahora que nos “necesita” no queremos fallarle.- dijo Harry.

-          Para una vez que somos nosotros quienes le “ayudan” a ella… y no al revés…- añadió Ron.

De verdad estaban preocupados por su amiga. Aunque estando en Hogwarts no le podía pasar nada malo… Pero esa reunión había sido ideada para hablar de la “nueva misión” de Sirius.

-          Sirius… ¿qué hay de lo que nos ibas a contar?

-          Bien… bueno era para hablaros de una misión que tengo… que me ha encomendado Dumbledore. De momento estaré por aquí oculto esperando el momento para poder comenzar. No es algo muy… peligroso…

Harry interrumpió a su padrino.

-          ¿Qué es para ti algo no muy peligroso?

Sirius alzó una ceja. Había intentado pasar por esa cuestión sin que se notara. El asunto era muy peligroso. Su vida corría peligro al aceptar esa misión, pero no podía decirle eso a Harry.

-          Bueno… quiero decir que ese asunto es sólo peligroso si me descubren…

-          ¿Vas de espía?- preguntó Ron.

-          No… y sí.- Sirius suspiró- Sí, tengo que espiar, pero no, no me voy a hacer mortífago ni nada de eso.- La última parte la dijo mirando a Harry directamente a los ojos.

-          ¿A quién vas a espiar?- preguntó Ron de nuevo.

-          Dumbledore me ha pedido que vigile a las sombras que atacaron a Hermione… saber qué seres son… por qué están aliadas con Voldemort… saber por qué la persiguen a ella y Harry ha dejado de ser su principal objetivo. Si la quieren… hacer algo o si sólo es un señuelo para que tú – miraba a Harry en aquél momento – vayas detrás, o quizás simplemente ha cambiado de objetivos… no lo sabemos.

-          Pero… si vas en forma de perro… nadie sabrá que eres tú, ¿verdad? Y las “sombras” no podrán descubrirte.

-          Esa es la teoría Harry. Por eso seré yo y no otro el encargado de la misión.

Hubo un momento tenso de silencio. No había pasado la primera semana de clases y ya estaban pasando “cosas”.

-          Creo que deberíamos irnos… es tarde y seguro que Hermione quiere hablar con nosotros.- dijo Ron levantándose del sofá.

Harry y Sirius hicieron lo mismo. Remus se despidió de los dos jóvenes y Sirius les acompañó hasta la salida.

-          Por lo pronto podéis venir aquí cuando queráis, siempre y cuando no levantéis sospechas. La contraseña por ahora es: anul ont orp. Tenéis que tocar aquí para que se abra la… emm… ¿puerta? – dijo alzando una ceja.

Eso arrancó dos sonrisas a los pequeños Gryffindor.

-          Nos vemos, Sirius – se despidieron.

Y se alejaron por el pasillo hacia la sala común.


Fanfic: ¿Qué le pasa a Hermione? (XIII)

Published by PiRRa on September 7th, 2002

CAPÍTULO 13

HERMIONE ESTÁ ENAMORADA… ¿DE HARRY?:

Harry y Ron tomaron la carta con mucha alegría… pero lo de Hermione… era algo exagerado. No había dicho nada, claro, había decidido ocultar los sentimientos (y pensamientos, fantasías…) que tenía acerca de Sirius. Pero a cambio una sonrisa estúpida apareció en su cara. Iba por los pasillos como flotando en una nube. Estaba en Hogwarts, aún no se había marchado, no estaba en peligro eran algunos de los pensamientos que pasaban por su cabeza. Aunque también pasaban otros… no tan alegres. A mí no me ha escrito carta. Ni siquiera se ha acercado para que le acaricie, quizás ya que no me tiene que proteger se ha olvidado de mí.

Las clases de la tarde se le pasaron tan deprisa… y estuvo tan poco atenta en ellas que luego tuvo que preguntar a Harry y a Ron los deberes que habían puesto. Ellos estaban muy intrigados con Hermione, parecía distinta… se comportaba de manera diferente desde que la encontraran en el tren.

Una vez en la biblioteca Hermione se concentró en los deberes y los hizo en un tiempo récord. No los hizo como acostumbraba… con datos de más y con notas propias… investigando más de lo que pedían los profesores. Simplemente se limitó a hacer lo estrictamente necesario. Después se dedicó a garabatear pergaminos.

Ron miraba a Hermione de reojo de vez en cuando. De repente, después de recibir la carta de Sirius la felicidad había vuelto a su rostro. Estaba muy guapa cuando sonreía. Entonces Hermione se levantó a por un libro… o algo así dijo. Ron aprovechó para ver lo que Hermione estaba garabateando. Casi se cae de la silla al ver un pergamino lleno de corazones, unos más grandes, otros más pequeños… algunos atravesados por una flecha y otros con dos “H”. Ron abrió mucho los ojos. ¿Dos letras H entrelazadas dentro de un corazón? ¿En qué estaría pensando Hermione? O, mejor… ¿En quién estaría pensando Hermione?  Se quedó tieso en la silla, como si le hubieran hechizado. Harry lo notó y preguntó a su amigo:

-          Ron ¿Te pasa algo?

Ron miró a su amigo a los ojos. ¡Harry! Harry empieza por H… Hermione empieza por H.

-          No me pasa nada.- respondió Ron.

Hermione volvió con un libro y se sentó alegremente en su sitio de nuevo. Puso el libro de canto y ocultó a Harry y Ron lo que escribía en el pergamino. Harry se extrañó por el comportamiento de Hermione y habló:

-          Hermione, tranquila, no te vamos a copiar los deberes.

-          Es que… no estoy haciendo deberes Harry.- dijo ella con una grande y pícara sonrisa en la boca poniendo los brazos por encima del papel para que nadie viera nada.

La sonrisa que dedicó Hermione a Harry fue como una cerilla para Ron…

-          No, claro… ¿Qué haces Hermione? ¿Por qué no dejas que lo vea HARRY?

-          No se lo dejo ver a Harry ni a ti.- contestó ya seria.- Son cosas personales.

Y empezó a recoger los papeles. Medio enfadada.

La mente de Ron era… Sí… claro… mejor que no lo veamos… así no le diremos nada a tu noviecito Vicky de… Y nada menos que con Harry. Qué tiene Harry que tiene a todas locas tras de él… mi hermana… Parvati… y ahora Hermione… No lo puedo creer.

Hermione se dirigió a su habitación… tenía que pensar…

Cuando llegó a su dormitorio dejó todos los libros tirados encima del escritorio (lo normal en ella era que los colocara por materias y guardara los apuntes en sus respectivos lugares, pero esta vez no…) Y se tiró en la cama, boca arriba con los brazos abiertos. Tenía ganas de abrazar a alguien… De repente Crookshanks saltó a su regazo y le dejó un papel encima de la cara.

-          ¿Qué me traes Crookshanks? – dijo Hermione al gatito mientras le acariciaba tiernamente.

Cogió la carta y la abrió. Sólo le faltó bajar al gran salón a publicarlo…

Se subió a la cama con los zapatos puestos. Y se puso a pegar saltos en la cama mientras tenía la carta apretada contra sí.

-          Me escribió, me escribió, me escribió.- repetía una y otra vez.

De repente con un salto volvió a sentarse en la cama y leyó la carta en voz alta, como para cerciorarse de que lo que leía era real.

Hermione:

Al parecer mi viaje se ha retrasado un tiempo. Mientras estaré por aquí, por si me necesitas.

Pronto me reuniré con Harry… espero que también vengas tú y Ron.

Espero que nos veamos pronto

Besos

HoCiCos.

-          Sí… sí… a mí, ¿lo has oído Crookshanks? Me ha escrito a mí, una carta especial… Te la ha dado a ti para que sólo yo pueda verla… Eso es algo… ¿No? – preguntó al gato. Éste simplemente se restregó contra ella buscando unas caricias.

Suspiró. Con una mano empezó a acariciar a Crookshanks y con la otra mantenía la carta a la altura de sus ojos para volver a leerla en voz alta mientras la comentaba consigo misma…

-          A ver… Hermione, dos puntos. Al parecer mi viaje se ha retrasado un tiempo. Menos mal… así podremos estar más tiempo juntos… mejor no te vayas. Mientras estaré por aquí, por si me necesitas. Eso es que quiere que le necesite ¿No? O lo dice tal vez por cumplir… No sé… Me confunde. Claro que le necesito… necesito que siga vivo y a mi lado… necesito que no se muera, que no se vaya de mi lado, pero ¿Cómo le voy a decir eso?.- preguntó al gato.- Sigo… Pronto me reuniré con Harry. Normal, es su ahijado, es normal que quiera reunirse con él. Espero que también vengas tú y Ron… – sin poder dejar de ser Hermione dijo: – sería vengáis… a no ser que… lo pusiera pensando solo en mí. ¡Bah! Deja de soñar… Seguro que estaba ocupado y lo puso así sin querer… Espero que nos veamos pronto. Yo también lo espero… bueno… quiero que sea ¡ya!.- y se rió de su propia ocurrencia.- Besos… ¡Me manda besos! ¿Lo ves? Besos Besos… ¡Ah!.- y suspiró- HoCiCos… qué letra tan bonita tiene… la adoro.

Cuando Harry y Ron acabaron la tarea recogieron los papeles y se dirigieron hacia la sala común. Aún tenían que ir a cenar. Al alejarse Ron vio un pequeño papel debajo de la silla en donde había estado sentada Hermione. Lo cogió y se lo metió en la túnica… ya lo leería luego.

En la cena se juntaron de nuevo con Hermione que parecía haberse desenfadado, estaba muy alegre. Tal vez demasiado.

-          ¿Te pasa algo Hermione? Esta mañana estabas toda triste y ahora eres la más feliz… –preguntó Harry.

Entonces Ginny se sentó al lado de Hermione y contestó por ella.

-          ¿No habéis oído hablar de las hormonas femeninas?.- y se empezó a reír.

Hermione la miró con cara de asombrado y se empezó a reír imitando a su amiga. Cuando la cena terminó Hermione dijo que se iba a la cama.

-          ¿Tan pronto? – preguntó Ginny.

-          Sí… es que… estoy cansada, ha sido un día agotador – y con una sonrisa subió corriendo las escaleras hasta su habitación. Se puso el pijama y se acostó con la carta entre las manos.

Ron y Harry también habían subido a la habitación, se estaban cambiando cuando Ron habló:

-          Harry… ¿A ti te gusta Hermione? Quiero decir… –iba a explicarse pero no encontró palabras adecuadas.

-          No. Hermione es sólo nuestra amiga Ron… ¿Cómo iba a pensar en ella como “algo más”?- preguntó Harry muy confuso.

-          Y si… ¿Si ella pensara en ti como algo más?.- aventuró Ron.

-          ¿Hermione? – Harry se ruborizó ante la idea. Ella era sólo su mejor amiga… nada más – ella no piensa así… ¿verdad?- dijo alzando una ceja y mirando a Ron que se estaba quitando la camisa del colegio.

-          Pues… Harry, te voy a decir una cosa pero promete que no le dirás a nadie.

-          Lo prometo.- dijo Harry mientras se quitaba la corbata y se desabrochaba la camisa.

-          Hermione ha estado dibujando corazones con tu nombre y el suyo.- dijo rápidamente.

-          ¿¡QUÉ!?- contestó Harry boquiabierto.

Hermione pasó un dedo por la H del nombre Hocicos y sonrió.


 


Fanfic: ¿Qué le pasa a Hermione? (XII)

Published by PiRRa on September 5th, 2002

CAPÍTULO 12

PRIMER DÍA DE CLASES:

Harry estaba tan tranquilo tomando tortitas en el gran comedor de Hogwarts. Ron estaba enfrente de él devorando también un buen plato de tortitas a las que había añadido salsa de chocolate blanco con almendras. Hermione estaba al lado de Ron, ya había terminado de desayunar por que ella había bajado más pronto. Bueno, realmente se había despertado demasiado pronto y no había podido volver a conciliar el sueño, por eso había bajado antes. Además no tenía mucha hambre y no le apetecía dar explicaciones a sus amigos de por qué. Ron miró su plato y preguntó:

-          Hermione… tú… aún no has desayunado nada.

-          Lo sé, no tengo hambre.

-          Deberías tomar algo… aunque sólo sea… una fruta.- dijo Harry intentando convencerla.

-          Bueno… – suspiró- pásame esa manzana, Ron.

-          Toma.

Al pasarle la manzana a Hermione Ron se fijó en que tenía una mano vendada. Ella hizo un ligero movimiento de muñeca ocultando a la vista el vendaje, se cambió la fruta de mano, y empezó a comerla. Ron miró a Harry, pero él no se dio cuenta de lo que su amigo quería decirle. Entonces Ron bufó y cogiendo la muñeca de Hermione la levantó dejando a la vista d Harry en vendaje.

-          ¿Qué es esto, Hermione?

-          Yo… esto… -¿podré contarles lo que ocurrió?, pensó- tenemos que hablar.

-          Bien…, empieza.- dijo Harry, algo confundido.

Hermione suspiró. Cogió el vendaje de su mano y lo comenzó a desatar mientras les contaba lo ocurrido en su habitación con las sombras.

Sirius abrió un ojo y se desperezó estirando los brazos. Su mano tropezó con algo peludo lo que le hizo sobresaltarse y abrir los ojos del todo. Sonrió. Había tropezado con la cabeza de su amigo Remus. Un momento… ¿Qué hace Remus en mi cama? pensó. Su memoria dio marcha atrás hasta la noche anterior. Recordó haberse dormido en su cama y que Remus estaba metido en la otra. Recordó las pesadillas que había tenido aquella noche. Se estremeció. Se había acostumbrado a no tener pesadillas cuando dormía con Hermione. Ya casi se había olvidado de aquellos malos sueños en que su pasado volvía a recriminarle todo lo que había hecho… y lo que no. Tragó saliva, un nudo se le formó en la garganta al recordar aquellos sueños. Sólo sabía que de repente Remus había aparecido en sus sueños y le había perdonado. Y había podido dormir sin más pesadillas. Miró a Remus de nuevo. Parecía un ángel con el pelo revuelto y los ojos cerrados. Pasó una mano por el pelo de su amigo para apartárselo de la cara. Entonces recordó a Hermione y una idea vino a su cabeza. Quizás necesito contacto con otra persona mientras duermo, quizás Remus se despertó al oírme hablar en sueños, como Hermione, y se tumbó a mi lado… por eso dejé de tener pesadillas…

Hermione les acababa de contar lo de aquella noche a sus amigos y éstos estaban boquiabiertos. Entonces terminó de quitarse la venda de la mano y la movió. Abrió y cerró la mano, movió los dedos, estaba igual que antes pero tenía la cicatriz de la herida. Era una cicatriz extraña. Se la mostró a Harry y Ron. La cicatriz parecía ser un símbolo.

-          Quizás sea una letra rúnica… ¿no?- preguntó Harry a Hermione.

-          Mmmm… – Hermione miró la cicatriz para ver si se parecía a algo que ella recordara – no lo creo, conozco casi todas las letras y palabras rúnicas y no se parece a ninguna…

-          Quizás sea de otro idioma… a lo mejor es japonés o chino o algo de eso raro…- aventuró Ron mientras tomaba la mano de Hermione y miraba la cicatriz en diferentes posturas.

Justo cuando Hermione iba a dar su opinión acerca de la teoría de Ron apareció un ser indeseable por detrás.

-          ¿Qué, Weasley, piensas pedirle la mano a Granger? ¿Cuándo es la boda?- y rió.

La pequeña pandilla de Slytherin que iba detrás de Draco se echó a reír a carcajada limpia.

-          Malfoy, si estás celoso solamente dilo – respondió de mal talante Ron.

-          ¿Yo? Celoso de un pobretón y una sangre-sucia, ¡más quisieras!

-          Mira… Malfoy.- Dijo Hermione que se había levantado y estaba frente a frente, encarándole.- Ya me extrañaba que no hubieras venido a molestarnos en el tren, pero ¿sabes? No te echamos de menos, es más… si no hubieras aparecido hasta final de curso no nos habríamos dado ni cuenta… no eres nadie ¿entiendes?

Malfoy se quedó sin habla y solo acertó a mirar a Hermione con cara de odio reconcentrado.

-          Vámonos chicos… aquí apesta.- terminó por decir Hermione.

Ron y Harry cogieron sus mochilas y salieron tras ella dejando a los Slytherin plantados.

Remus despertó al notar movimiento a su lado. Abrió los ojos y descubrió a Sirius mirándole con sus ojos azules.

-          Buenos días Remus.- y sonrió.

Remus parpadeo intentando ver bien. Volvió a abrir los ojos… sí, Sirius estaba ahí. Levantó una mano y tocó la mejilla de Sirius. Al sentir contacto quitó la mano. Era real. Pero… ¿Cómo puede ser…?, pensó. De repente vino a su mente todo de golpe. Los gemidos de Sirius, las sabanas por el suelo… él llamándole y sudando sus pesadillas… Recordó haberse tumbado con Sirius porque él se lo había pedido. Sirius le miraba extrañado.

-          Bu-bu-buenos días Sirius – y también sonrió – al parecer… me quedé dormido aquí… ¿te he despertado? Lo si…

-          No importa- le cortó Sirius.- Gracias por dormir a mi lado. Pero… ¿por qué?- la cara de Sirius reflejaba la confusión en la que estaba sumido.

-          Te oí hablar en sueños… al parecer tenías una pesadilla… con James.

-          Sí… lo sé… las tengo todas las noches.- Sirius bajó la mirada.

-          Entiendo… los dementores aún están en tu mente… suele pasar.

-          ¿Suele pasar?- preguntó Sirius aún más confuso.

-          Sí…- Remus puso cara de profesor y explicó- las personas que han pasado en Azkaban un periodo de tiempo, como pasó con Hagrid, después suelen tener pesadillas relacionadas con los malos recuerdos que experimentaron allí. No se sabe la cura, sólo que con el tiempo se pasa.

-          Bueno… yo pasé mucho más tiempo allí que Hagrid.

Caminaron hacia Transformaciones hasta que Hermione miró el reloj:

-          Si no corremos llegaremos tarde chicos.

Echaron a correr como pudieron con las mochilas a las espaldas. Giraron en una esquina y Harry casi cae sobre Ron cuando este frenó bruscamente. Ya estaban cerca de la puerta de clase, Parvati estaba allí de pies mirándolos con aire de superioridad.

-          Hola chicos.- y con cierto descaro miró a Ron y Harry de arriba abajo- Hermione- saludó sin siquiera mirarla. – Por esta vez os lo pasaré pero si os veo corriendo por los pasillos tendré que descontar puntos a Gryffindor.

-          ¿Cómo?- dijo Hermione.

Parvati dirigió su mirada hacia ella y con aire de superioridad contestó.

-          ¡Oh! ¿No lo sabías? Soy la prefecta de Gryffindor.- dijo mientras señalaba a la túnica. Llevaba ahí su insignia.- Al parecer soy la mejor alumna de Gryffindor y la más cualificada para ello.- sonrió y se metió en la clase.

Ron y Harry tuvieron que sujeta a Hermione para evitar que se tirara encima de Parvati y emprendiera a golpes contra ella.

Una vez dentro, mientras esperaban a la profesora McGonagall. Hermione dijo:

-          ¿La mejor alumna? ¿La más cualificada?…

-          Déjalo Hermione… ella no sabe nada.- intentó apaciguarla Harry.

-          Además todos sabemos que ella no es la mejor.- dijo Ron sonriendo.

-          Bueno… ahí llega McGonagall.

La clase transcurrió sin percances, aunque la mente de Hermione estaba dividida entre lo que ocurría en clase, maneras de bajarle a Parvati los humos y… Sirius.

Un rayo azul salió de la varita de Remus y se convirtió en una burbuja alrededor de él. Era uno de los hechizos de protección que le estaba enseñando a Sirius.

-          Pero… Remus… yo no tengo varita ¿recuerdas?- dijo Sirius.

-          Claro…- se giró y fue hacia la chimenea, donde había un estuche.

Lo abrió y sacó de él una varita. Se la mostró a Sirius quien al verla dio un salto de alegría y corrió a cogerla.

-          ¿Cómo…?- iba a preguntar algo pero se quedó sin palabras.

-          Bueno… Dumbledore tiene sus contactos- y guiñó un ojo a Sirius.

Éste agitó la varita y musitó:

-          ¡Wingardium leviosa!

Señalando a un candelabro que había en una de las mesas lo hizo levitar unos segundos y luego lo dejó en su sitio. Por fin, después de tantos años su varita de nuevo estaba en sus manos. ¡Cuánto la había echado de menos!

Estuvieron un buen rato entre comida y comida haciendo hechizos de protección y de ataque. Al final Remus quiso enseñarle un conjuro.

-          Los conjuros… ¿recuerdas que los estudiamos en quinto año?… no se te daban demasiado bien…- y rió.

-          Bueno vale… pero al final los aprendí… bueno dime… ¿qué pasa con los conjuros?

-          Bien… tengo uno que te servirá con las sombras. Mañana te lo enseñaré… hoy estás demasiado cansado.

-          ¿Cansado? ¿Yo?- preguntó Sirius alzando una ceja…

-          Bueno, yo estoy cansado… mañana seguimos…

-          Vale… voy a escribir una carta a Harry para que sepa que estoy por aquí… quiero hablar con él… ¿Tú no?

-          Sí, yo también.

Y los dos hombres sonrieron.

Sirius fue hacia la habitación donde el día anterior había visto un escritorio y se sentó en él. Rebuscando en un cajón encontró lo que necesitaba. Cogió varios pergaminos y una pluma para escribir una carta, debía decirle a Harry acerca de su inminente viaje…

Escribió:

Harry:

Estaré unos días en Hogwarts hasta que comience una misión que me ha encomendado Dumbledore. Ya te mandaré otra carta para quedar en algún sitio y hablar sobre ello.

Fdo:

HoCiCoS

Dobló el pergamino y lo cerró con un sello que había… era un sello de Hogwarts.

Después pensó en escribir otra carta a Hermione. Debía explicarse con ella. Quería verla. Necesitaba hablar con ella. Se lo pensó varias veces antes de empezar a escribir en el pergamino, pero al final se decidió.

Querida Hermione:

Miró el pergamino de nuevo… ¿Querida Hermione? Suena demasiado formal pensó. Pero… claro… yo soy formal con ella… ella es la amiga de Harry… tan sólo ha sido durante un tiempo mi protegida… nada más… ¿No? Odiaba los dilemas morales que le provocaba Hermione. Rompió el trozo de pergamino y volvió a escribir.

Hermione:

Si, aquello estaba mejor… sólo su nombre.

Al parecer mi viaje se ha retrasado un tiempo. Mientras estaré por aquí, por si me necesitas.

¿Por si me necesitas? ¿Por qué me iba a necesitar?… sólo porque yo la necesite a ella no quiere decir que pase lo mismo… un momento… ¿La necesito? Desechó esos pensamientos con un movimiento de mano y continuó escribiendo.

Pronto me reuniré con Harry… espero que también vengas tú.

¿Espero que también vengas tú? Suena demasiado… raro. Quitó el punto y escribió un nuevo final para la frase.

Pronto me reuniré con Harry… espero que también vengas tú y Ron.

Sí, así mejor

Espero que nos veamos pronto.

Besos

¿Pongo mi nombre?… no… pondré el mote…

HoCiCos.

Cogió el pergamino y lo dobló, también lo selló con el estandarte de Hogwarts. Tomó las dos cartas y bajó a la “sala común”.

-          Remus, voy a dar estas cartas a los chicos.

-          Pero… con forma de… quiero decir…

-          Sí, iré en mi forma de perro. Todos me vieron llegar con Hermione así que no tendré ningún problema.

-          Ten cuidado.

-          Lo haré Remus…

Llegó a la pared, tocó el ladrillo y dijo:

-          Anul ya on.

Pero cuando la pared se abrió no salió de allí ninguna persona, sino un perro negro con unas cartas en la boca.

Tuvo la suerte de encontrarse con Crookshanks de camino a la búsqueda de su ahijado. Le dio la carta de Hermione pidiéndole que por favor se la entregara. Aquél era el gato más listo que había conocido. Crookshanks se marchó sigilosamente. Mejor era que nadie viera que había escrito una carta a Hermione. ¿Por qué lo oculto? se preguntó a sí mismo…

Llegó al comedor a tiempo de ver como Harry, Ron y Hermione se iban por una puerta. Aceleró el paso y se interpuso en su camino.

-          ¡Hocicos!- dijeron los tres chicos asombrados.

Hermione no pudo evitar que sus ojos casi salieran de las órbitas al ver a Sirius. Creía que lo había perdido, pero él aún estaba allí.

El perro entregó a Harry la carta que llevaba en la boca. Pasó al lado de Ron, que se le había acercado para acariciarlo. La verdad es que había cogido cariño a los amigos de su ahijado. Hermione estaba como petrificada mirándole. El perro guiñó un ojo a Hermione, pasó por al lado de Harry y volvió a irse.

-          Qué cosas más extrañas…- dijo Ron con una sonrisa en la cara- hasta los perros entregan cartas.

Harry y él se rieron, pero Hermione no. Estaba demasiado atenta mirando a Sirius marcharse como para oír lo que decían sus amigos.