CAPITULO 16:
CLASES ESPERADAS
El sol comenzaba a aparecer detrás de la línea del horizonte, algunas lechuzas volaban hacia el castillo después de haber pasado toda la noche cazando o, tal vez, entregando cosas.
Remus abrió los ojos y se quedó mirando el techo. Desgraciadamente debido a su “condición” tendía a despertarse con cualquier ruido o también cuando la luna desaparecía del cielo y no le tenía bajo su influjo, casi como si se despidiera de él hasta la noche siguiente. Movió las manos palpando a su alrededor, buscando el cuerpo de Sirius, pero de repente cayó en la cuenta de que aquella noche no había dormido allí si no que se había quedado “hablando” con Hermione.
Se sentó en la cama y se puso las zapatillas para bajar al “salón” a avisar a Hermione de que tenía que ir a su habitación porque si no Harry y Ron iba a comenzar a preocuparse mucho por su ausencia., además de que se metería en serios problemas si alguien se enterase de dónde había estado durmiendo aquella noche..
Aquello le recordó al día en que Sirius creyó que estaba enamorado de la peor enemiga de Lily, se habían quedado los dos dormidos en la sala común donde, como dijo Sirius horas después muy colorado “Sólo estuvimos hablando…”, y él se había despertado antes de la hora para que los dos volvieran a sus respectivas habitaciones y nadie se enterara.
Lo que no sirvió para nada ya que resultó que Sirius no estaba realmente enamorado y aquella chica estuvo contando a sus amigas todo lo que pasó aquella noche, y algo más que se sacó de la manga…
Cogió la bata que estaba colgada en la esquina de la puerta del armario pues a esas horas hacía bastante frío… la verdad es que no le apetecía bajar a despertarles pero… claro, lo tenía que hacer él por que, conociendo como conocía a Sirius lo más seguro era que se quedara dormido y no avisara a tiempo a la pobre Hermione.
Bajó silenciosamente los escalones y se encontró con una… ¿entrañable? Escena.
Sirius estaba sentado en el sofá, despierto, su pelo revuelto le caía ligeramente desordenado con la cabeza de Hermione en su regazo, la miraba tiernamente mientras le acariciaba el pelo con mucho cuidado, como temiendo despertarla.
Remus se acercó a Sirius deteniéndose en frente de su amigo.
- Deberías despertarla, ¿No crees?- dijo susurrando.
- Lo sé- contestó Sirius con una sonrisa- pero se ve tan…- hizo una pausa muy elocuente- no me he atrevido a despertarla, Moony.
Remus observó a su amigo y se dio cuenta de que tenían un brillo especial, un brillo que hacía muchos años no veía.
- Anoche vosotros…- comenzó a preguntar, pero no terminó por que le pareció demasiado obvia la respuesta y además Sirius le cortó.
- ¡No! Por favor Remus, ¿Cómo voy a…?- se sonrojó- Ni se me había pasado por la cabeza.
- Bien… bueno… tienes que despertarla, no estuvo bien que durmiera aquí, lo sabes.
- Sí.- fue la única contestación.
Sirius movió una mano hacia la cara de Hermione y le acarició la mejilla suavemente para despertarla.
- Hermione, despierta.- dijo, suavemente con sus labios cerca del oído de ella.
Al notar el contacto de su aliento en el cuello le dio un escalofrío y abrió los ojos lentamente, para toparse con una magnífica visión de Sirius sonriéndole. Hermione parpadeó un par de veces más por si aquello no era otra cosa que sus típicas ilusiones que se repetían desde que había llegado a Hogwarts, pero se cercioró de que aquello era real cuando Sirius la ayudó a incorporarse en el sofá y vio a Remus observándola curioso.
- ¿Qué hora es?- preguntó de repente dándose cuenta de la situación.
- Tranquila, son las mmm…- Remus miró su reloj- seis. Tienes tiempo de ir a tu habitación y descansar un poco
- ¡Oh! Gracias por despertarme… si se llegan a enterar de que me quedé aquí… dormida.
- Claro – corroboró Sirius- vete a Gryffindor y descansa un poco Hermione, me parece que hoy tienes algunas clases importantes, y deberías estar…
- Si, si, si- cortó Hermione- me voy ya…
Hermione se levantó y Sirius hizo lo mismo para acompañarla a la salida. Una vez allí ella se giró para despedirse y él la sorprendió con un tierno beso en la comisura de los labios. Hermione sintió que su respiración se cortaba durante unos segundos y sus rodillas le temblaban al notar los labios de Sirius tan peligrosamente cerca de los suyos. El corazón se le aceleró de repente y hubiera dado cualquier cosa por que aquello no fuera una despedida. La “puerta” se abrió y Hermione salió muy confusa hacia su sala común.
A la hora del desayuno, Harry, Ron y Hermione comentaban las clases que tenían ese día, algunas muy interesantes y otras no tanto…
- ¿Por qué he elegido Adivinación? ¿Por qué, por qué, por qué?- decía Ron una y otra vez mientras miraba el horario.
Nadie se había dado cuenta de la desaparición nocturna de Hermione.
- Ya te dije que cogieras Estudios Muggles, te habría ido bien, Ron.- contestó Hermione.
- Sí, y además ahora no tendría que darlo obligatoriamente. Dumbledore es un…- pero nadie se llegó a enterar de lo que Ron pensaba de Dumbledore en aquellos momentos por que una mirada de Harry le silenció.
- Si nos ha puesto esa asignatura será por algo, Ron – dijo con aire enfadado.
Ron ya iba a decir algo cuando Hermione le interrumpió.
- Bueno chicos, no peleéis por eso. Vosotros no tenéis problemas por cursar una asignatura más…
- Es verdad, Hermione, ¿Cómo vas a hacer?- exclamó Ron.
- Bueno… ahora voy a hablar con la profesora Vector para faltar a su clase e ir a la primera de Estudios Muggles a ver qué hago…
Hermione se levantó de la mesa y se dirigió corriendo hacia una profesora que estaba saliendo del comedor. La profesora al verla se paró y la espero.
- ¿Se le ofrece algo, señorita Granger?- preguntó amablemente la profesora.
- Sí, profesora yo me preguntaba si podía no asistir a… su clase de hoy… porque a la vez es Estudios Muggles… y yo… querría…
- ¡Oh! Por supuesto, bien, puede hoy faltar a mi clase pero pida a otro alumno los apuntes, y traiga los deberes hechos para el próximo día, ¿entendido?
Hermione asintió y observó cómo se alejaba su profesora preferida.
“¿Se habrá… enfadado por que quiera asistir a otras clases?” Se preguntaba Hermione mientras volvía junto a los chicos pues a primera hora tenían Transformaciones.
De camino al aula de McGonagall se encontraron con Ginny que venía riéndose animadamente con su amiga Paulika.
- ¡Hola Ginny!- saludó Ron a su hermana.
- Hola- contestó ella- Hoy tenemos a primera hora Defensa con Dumbledore, seguro que es interesante.
- Nosotros tenemos esa clase em…- Hermione miró su horario- justo después de Estudios Muggles. Estoy ansiosa por ver cómo es Dumbledore dando clases.
- Bueno, ya te contaré entonces, nos vamos, que llegamos tarde.- Respondió Paulika.
Las primeras clases transcurrieron como de costumbre, Hermione ganó 20 puntos para Gryffindor y de nuevo ella era la que más sabía sobre cualquier cosa. Después del recreo llegó…
La clase de Estudios Muggles era como cualquier otra. Simplemente en las estanterías en vez de haber plumas, pergaminos, ingredientes para pociones, alfileres o “ese tipo de cosas normales” podías encontrarte un walkman, el mando del televisor… ¡un televisor!
Algunos como Ron estaban totalmente anonadados frente aquellos cachivaches, otros como Harry miraban todo con cierta nostalgia y algunos, como Malfoy los miraban con tal desprecio que era posible leerlo en su mirada. Hermione ya había estado en esa aula dando clases así que se sentó en la primera fila a esperar a que llegara el profesor.
Harry se sentó a un lado de Hermione y Ron al otro, como en el desayuno, y al igual que en las demás clases. Ella se dio cuenta en aquel momento.
- Emmm… ¿nos sentamos así porque nos apetece o tenéis un acuerdo del que yo no me he enterado para sentaros igual siempre?- preguntó Hermione echándole una mirada inquisidora a Ron.
- Pues… – empezó a decir Ron.
- Nosotros…- continuó Harry.
Hermione alzó una ceja esperando respuesta.
- ¿Y bien…?- inquirió.
- Es por si pasa algo. Queremos estar cerca de ti.- terminó Ron medio sonrojándose al decir esto.
- Claro- añadió Harry.
- ¡Oh! Bueno, no os preocupéis por mí… ahora estamos en Hogwarts y es un sitio seguro.
A la vez que terminaba de decir aquello recordó los cursos anteriores… Voldemort había “poseído” a un profesor que casi mata a Harry, una serpiente “peligrosa” había estado a punto de matar a varios alumnos, entre ellos ella misma, luego un “malvado asesino” había conseguido entrar en el castillo, los dementores de Azkaban habían estado a punto de dejar a Harry sin alma, y más tarde un mortífago había dispuesto todo para que Harry fuera lejos del colegio donde Voldemort había revivido matando a Cedric Diggory… Hermione decidió que la seguridad de Hogwarts era un tanto insegura.
Un hombre alto, con el pelo castaño claro y vestido con una túnica azul oscura entró al aula. Era el profesor. Miró a los alumnos que se habían acomodado en los pupitres y sonrió.
- Veo que ya habéis llegado… ¿Estáis todos o tengo que pasar lista?- preguntó.
- Creo que estamos todos, profesor.- contestó Hermione echando una ojeada a la gente sentada en la clase. Tanto tiempo dando clases con las mismas personas y casi todos se conocían, aunque algunos no se llevaran muy bien. Parvati miró a Hermione con algo de rencor, ella había actuado como si fuera la prefecta.
- Bueno, para los que no me conocéis os diré que soy el profesor de Estudios Muggles, Pulcram Génos. El profesor Dumbledore pensó dar a esta asignatura la importancia que se merece y hacerla obligatoria a partir de tercero para todos los alumnos, no obstante, ya sé que algunos de vosotros tenéis problemas de horario, así que a partir de la semana que viene os daremos unos nuevos horarios ya que estas clases se impartirán por la tarde para que todos podáis asistir -esto último lo dijo con una sonrisa- aunque habrá algún alumno que pueda no asistir, la mayoría de los alumnos Muggles, la lista de sus nombres está en esa pared –apuntó con la mano a la pared de la puerta- cuando termine la clase podéis mirar la lista y decidir si venir a clases o no. ¿Alguna pregunta?
Hermione levantó la mano.
- ¿Sí, señorita Granger?
- Me preguntaba si nos tendremos que examinar de esta asignatura para los TIMOS.
- Pues… los que decidan asistir a estas clases tendrás que hacer los exámenes, por supuesto. ¿Algo más?
Nadie levantó la mano esta vez. Así que el profesor decidió continuar con la clase.
- Bien, empezaremos por conocernos mejor ¿Qué os parece?- no esperó respuesta por que siguió hablando- A ver… levantad la mano todos aquellos de vosotros que no hayáis usado nunca objetos Muggles -algunos Slytherins levantaron la mano – Mmm – el profesor se llevó una mano a la barbilla y prosiguió- levantad la mano los que no sepáis qué es la electricidad- cinco manos se alzaron en la clase- Bueno… me parece que tendremos que hacer un… repaso a las cosas elementales.
Después de aquella clase Ron salió preguntando a Hermione y a Harry muchas cosas, podían oírse palabras como: ¿empufe? ¡enchufe! ¡Ah! ¿Con electricidad? ¡Oh!
Al parecer Ron era tan entusiasta con los objetos Muggles como su padre.
En la clase de defensa contra las artes oscuras encontraron a un Dumbledore sonriente sentado en la mesa del profesor. Él al verlos inclinó levemente la cabeza a modo de saludo y ellos tres le imitaron, saludándole a su vez.
En un par de minutos la clase se llenó de alumnos todos esperando a que el director empezara la clase. Dumbledore habló cuando todos se hubieron sentado.
- Hola a todos, este año, por varios problemas, la persona que se encargará de impartir estas clases no ha podido venir a principios de curso, pero, en su lugar, como suplente estaré yo hasta que venga – echó un vistazo a los jóvenes que tenía delante y al no ver ningún gesto por su parte continuó – sacad los libros y abridlos por la página 89.
Los alumnos se quedaron un tanto sorprendidos… esperaban una clase más tipo Lupin, o Moody… algo práctico, tal vez, pero no una clase basada en libros.
- Aquí tenéis el tema 7, sé que no es normal empezar por un tema que está a la mitad del libro, pero este año lo haremos así. Veamos… ¿alguno de vosotros sabe que es el diplous?- preguntó.
Ron levantó la mano.
- ¿Sí?- dijo Dumbledore mirando a Ron.
- El diplous es… una técnica, creo, que consiste en mandar hechizos a… varias personas a la vez.
- Muy bien, 5 puntos parta Gryffindor. Esta técnica se suele utilizar en duelos de magos desiguales. Por ejemplo, si alguno de vosotros se viera atacado por dos personas, no podría primero defenderse de uno y luego del otro, de esta manera se puede enviar el mismo hechizo hacia dos puntos diferentes o, con mucha practica, mandar dos hechizos diferentes a la misma persona.
Después de esto, se levantó y se puso en medio de la clase.
- Con mucha, muchísima, práctica se puede dominar esta técnica y utilizarla con más de dos personas, veamos, los que estáis en las esquinas, Draco, Justin, Dean y tú mismo, Ron levantaos y poneos en posición de ataque- los chicos hicieron lo que el profesor les había indicado- yo utilizaré esta técnica sobre uno de vosotros para desarmarlos a los cuatro.
Dumbledore se giró hacia Ron y dijo:
- ¡Diplous expelliarmus!
Acto seguido las varitas de los cuatro salieron disparadas de sus manos y cayeron cerca de Dumbledore.
Todos se quedaron impresionados, aquello era realmente de gran utilidad.
Esa clase pasó realmente deprisa entre explicaciones y demostraciones por parte de Dumbledore.
