Ya solo estás en mi cabeza…
No queda nada de ti en mi corazón ni queda nada de ti en mi piel, la costumbre ya no me encadena. Ya no echa de menos mi cuerpo alguien que lo abrace cada día ni echan de menos mis labios alguien que los bese con suavidad. Ya no quieren mis oídos que les susurres bonitas palabras para echarse a temblar. Mis ojos no pueden contener más tu reflejo y se cierran, para no mirar.
Quizás estuvieron ciegos demasiado tiempo y no quisieron ver lo que realmente había ahí delante.
Déjame vivir.



